jueves, 6 de noviembre de 2008

Caribean Masajes

Hace tiempo que voy a “Caribe masajes" y puedo asegurarlo: son todas paraguayas las que atienden, a muchas las traen directo desde Asunción y otras vienen desde Ciudad del Este. No sé por qué, pero también puedo asegurarles que me gustan más las de Ciudad. Empecé a ir a Caribe Masajes hace diez años y mi debut fue con Araceli. La vi en platynum y me gustó. A diferencia de las que apuestan a ser guerreras, ésta tenía una expresión dulzona, cosa útil porque yo era tímido, tanto que ella, al final de la sesión, se desnudó solita y, una vez que se quitó la ropa, me preguntó si no la quería participar; así me dijo. Fue raro.

La cuestión es que, desde ese comienzo, quise que me pase lo que hoy terminó pasando. Qué pasó? Bueno, fácil: agarré a una paraguayita recién traída del monte. Fue como que estar en el agua, que salte un pez y uno lo agarre con la mano; un milagro.


El caso es así: hacía bastante que no iba a Caribe Masajes y decidí ir porque, entre muchas otras cosas, extrañaba ese aire a colmenar céntrico atorrante; además, la visión de culos en la calle había empezado a abrumarme. En todas las cuadras te azotan; es una guerra, ellos, los de la industria, tiene demasiados, y todos son demasiado perfectos. Y lo saben.

Una vez en el dpto, en la presentación –así llaman al momento en que las chicas desfilan-, descubrí una chica nueva. ---Sabrina, soy--; me dijo, y después, ya en el cuarto, me dijo lo increíble: --- No te había visto antes---comenté.--- Es que hoy es mi primer día---dijo--, usted es mi segundo cliente ---. Lo dijo y casi me infarto. --- Y antes qué hacías?

--- Hasta hace un mes trabajaba de moza---, soltó.

Después, le pregunté lo que pregunto siempre: cuándo garchaste por primera vez? cuántos novios tuviste?; cuándo fue la última vez que garchaste que no sea acá? Tenés novio ahora?... Le entregás la colita a tu novio? Esas cosas patéticas... Pero qué le vamos a hacer. Esas indagaciones son una religión adentro de Caribe Masajes y en este caso eran importantes.

Y así fue como Sabrina, súper tranqui, haciéndome masajes en la cola, me contó lo que quería saber. ---Sos tan tranquila que parecés pisciana---, conjeturé; pero no, todo lo contrario, resultó ser ariana. Eso hablamos mientras ella me hacía sus lindos masajes en paz. Pero el que no estaba tan tranquilo era yo: todo el tiempo elucubraba que de ahora en más a Sabrinita se le van a pernar unos ocho o nueve tipos por día. Y hacía cuentas.... Y cada vez era peor: me alteraba tantos tipos por un simple hecho del mercado porque quería agarrar toda esa divinidad sin explotar y seguir yendo por los próximos 20 o 30 días. En eso pensaba haciendo cuentas… Contabilizando cuánto sería prudente gastar en un caso como éste...

Pero al final pude dejar toda esa futurología y, una hora exacta después de haber ingresado, calmo, sintiéndome amigo de mi amiga, dije lo que digo siempre: ---Tratá de juntar unos mangos y volá de acá Sabri---Y me despedí de una divinidad guaraní a punto de ser masacrada en función del metal. Frase horrible si las hay.
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