miércoles, 5 de noviembre de 2008

el regreso de los chetos vivos

El regreso de los chetos vivos

Hoy tuve una comida en una empresa, -supuestamente primera A- y el evento me sorprendió: todas las minas parecían sacadas del "último beso", (no si tienen esa películas italiana), y los flacos eran onda "el piola del equipo yankee de futbol americano". El que tira la bola. No sé cómo lo hacen; los hombres parecen americanos y las minas -que están buenísimas- italianas, o de las mejores francesas, ésas que viven en París y se parecen a Carla Bruni. Pero eso sí: el tono de mujeres y de los hombres es el mismo. Hablan como porteños chetos a full, ese tono que simula diversión. Todos los comentarios; todo lo que pasa es "divertido". En todas las charlas, no existe demasiada lógica. Sólo existe una liviandad que impulsa pequeñas olas sobre una playa estúpida. Así viven y así estamos. Para mí lo más increíble es que se trata de gente que vive en Buenos Aires y, por lo que cuentan, ganan fortunas. Trabajan en Puerto Madero, que es como otro rango.

Miro a los tipos con envidia. Miro las camisas; tienen gemelos y sus iniciales bordadas a la altura del corazón. Algunos fuman habanos. Y lo hacen con la suficiencia que te imparte el mismísimo objeto: el habano; el éxito de fumarte una especie de poronga... Las minas, por su parte, tienen unas piernas espectaculares. De eso no hay duda. El pelo y las piernas son directamente alucinantes. Lo festejo casi sufriendo: a muchas de estas divinas me las imagino teniendo sexo anal. No lo puedo evitar. Me intriga el tema en estos casos. Lo practican realmente? Si la respuesta es sí, me quiero matar. No puede ser que tipas tan histéricas lleguen a tanto. O tal vez sí, pienso. Y en eso estoy cuando viene un tipo y dice: "Me está pegando el champagne, men, lo peor es que hoy a mi nena la tengo que acostar…", y mirando una rubia infernal me abraza. Con él encima, siento muchas ganas de pegarle, y tiemblo, como un perro. "Está bien", digo; y me alejo al baño. Quiero echarme un poco de agua. La necesito. Algo fresco en la cara.
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