domingo, 11 de enero de 2009

Garchar hasta pedir la cuenta

Dicho lo anterior volvamos a la escena de esa mañana con Carola. Una vez que advertí esa cruz de hierro no lejos del cuello de mi mujer, los pensamientos que tan bien me colmaban variaron y, para mi desgracia, se perdieron los buenos, que eran más o menos así: “¿Convendrá intentar un poco por el culo y acabarle dentro? Puede ser…, sería una forma de terminar este polvo fenomenal. ¿O más bien me concentro en disfrutar esta concha hiperenchastrada y trato de que esta mina goce un poco más? ¿Debería entonces bajar un poco al subsuelo? No, me da paja… Lo que no me quiero perder, y por eso empiezo ya, son los pezones. Quisiera chuparlos. Esta vez la cosa va bien: volvimos a calentarnos. No es necesario que Carola me chupe el orto ni nada de esas cosas que están buenas pero mejor si es así, como hoy, hot, enloquecido, taladrar con buen ritmo, muy bueno, sí, lo es, … pero ¿y esa cruz? ¿De dónde la sacó? ¿Es una cruz de hierro?”

Después de advertir esa cruz increíble no pude disfrutar la sensación más digna que puedo adquirir en la cama: la de creerme protagonista de una película porno, al menos de una casera y aunque yo no sea un grone americano. Con todo ante la cruz no sufrí una zozobra absoluta. Digamos que pude acabar con ganas, con cierto dominio. Fue algo inusual si me atengo a lo que mi ser percibía cuando algo escapaba a lo que denominaba un tema bien controlado. En esencia, fue una suerte no imaginarme que esa cruz tan pequeña tenía enormes y magníficas implicancias que a la vez rozaban lo siniestro. Mundos negros. Así que una vez que acabé la miré a Carola con fingida ternura, le acomodé el pelo y le pregunté: ---¿Y esa cruz?---. Y ella, como eyectada por una fuerza sobrenatural, se paró, comenzó a vestirse y se limitó a decir: ---Es un regalo---. Y así supe lo que presentía: que esa cruz era un obsequio de Tordelli. Mi mujer entonces, para rematar lo insospechado de la escena, agregó: ---Va a ser mejor que por un tiempo no me llames--- y se fue –creería yo que indignada-. Así que volví otra vez a las tinieblas y a las preguntas sin respuestas: “Por qué Tordelli le regaló esa cruz a Carola? ¿Qué significa eso? ¿Es un mensaje para mí? ¿Habla de una posible venganza soberana y siniestra? Creería que sí, pero ¿cuál exactamente?”
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