viernes, 9 de enero de 2009

Karma Kamaleon

A esta altura del relato, y antes de volver a la escena con Carola, debo hacer un alto y permitirme una digresión. Lo hago por muchos motivos: el principal es que ya no aguanto más; me carcome la ansiedad por adentrarme en el fragor del mundo Tordelliano –el que más me atrae-, hablo de las aristas esotéricas. Tordelli sostiene, entre otras muchas otras cosas que dice, y que se irán enterando a su debido tiempo, que nuestro país está emparentado con un mundo frustrado y no imposible que pretende hacer base aquí: el del Tercer Reich. Algunos de nuestros dirigentes son espíritus reencarnados de la cúpula nazi. Así de claro. Por supuesto que no es sencillo decirlo y me ha llevado años comenzar este relato, pero creo que el tiempo llegó y es mejor hacerlo. Es una manera de conjurar algunas cosas. Pero empecemos por cierto principio: la dimensión nazi hoy la vemos como la consumación del mal. La identificamos con lo más tétrico que uno podía suponer para nosotros como conjunto, la humanidad. Pero por supuesto que si el III Reich hubiera triunfado esos parámetros serían muy distintos. Creo que por eso es mejor prevenirlos: en el mundo Tordelliano no se usan los conceptos bien y mal así como así, de manera burda. En la dimensión Tordelli hay muchas impresiones que cambian a un punto extremo. Tanto que notamos que el propio lenguaje no sirve. Es que los conceptos con todas sus implicancias culturales ensucian las cosas. Y ellas, las cosas, las personas, las situaciones, admiten -requieren diría mejor- la ambigüedad, la contradicción. Es por eso que Tordelli adora los lenguajes simbólicos: la astrología y el tarot son su preferencia, o al menos son los que mejor domina. Le encantan los símbolos porque le permiten definir algo y a la vez le brindan el don de lo equívoco, mantienen un filo ambiguo que los enriquece y los complementa, y así les da un contenido sistémico. Y eso, dice Tordelli con jsticia, refleja mejor la condición humana. La nuestra, que somos, para qué dudarlo, un conjunto de boludos de cierta complejidad. Ya verán.
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