viernes, 24 de abril de 2009

Basic Tordelli

Ahora creo que es mejor que les expliqué algunas ideas, sensaciones, no sé cómo llamarlas, que aprendí con Tordelli. Si no creo que va a ser difícil que entiendan lo que sigue. Para Tordelli estamos entrelazos. Durante la vida, encontramos personas que tienen una conexión kármica con nosotros, y de ellas aprendemos, y ellas aprenden de nosotros y, por supuesto, pasan muchas otras cosas que no están claras y son parte del misterio kármico, como dice Tordelli. El misterio kármico es el mundo esóterico, que es el más real, y que tiene que ver con una dimensión espiritual. Pero se manifiesta en coordenadas de difícil captación porque, en general, no corren dentro de nuestra lógica. Para entenderlas por lo tanto hay que desarrollar otra lógica. Aunque no es que no existan ciertas congruencias, razones, en el mundo esotérico. Las hay, pero se basan en otra sensibilidad. Por eso hay que tener mucha atención a las sensaciones. En lo esotérico, unir la intuición, la percepción momentánea y una reflexión sobre ese evento, es lo que nos permite entender un poco más.

En general nuestra vida está llena de eventos que parecen casuales, y que no nos sorprenden porque pertenecen a eso, al azar, a una dimensión ingobernable que no tiene mucho que ver con nada. Así, más o menos, solemos pensar.

Pero el mundo esotérico no lo vive así. Y Tordelli no piensa así. Saquemos el azar, dice esa dimensión, y empieza distinto: todo lo que me pasa tiene que ver con mi ser. Me constituye. Desde el momento de mi nacimiento. El tiempo y el espacio existentes cuando nací, me constituyen. Son parte de mí. Soy un tiempo y un espacio determinado. Los tengo grabados. Ningún evento está disociado al tiempo y al espacio en que ocurre. Cuando encarno, cuando salgo al mundo, menos que menos. Después, si yo protagonizo cualquier evento de mi vida, como de hecho lo hago –lo digo así para que se entienda-, nada de lo que me pasa me es ajeno. Todo me constituye y a la vez tiene una íntima relación con mi ser, con mis propósitos. Y todo lo que me pasa, me pasa para que yo aprenda algo. El mundo, cada momento que vivo, está lleno de oportunidades. El tema es ¿cómo encararlas? ¿Hacia dónde ir? Bueno, para eso, dice Tordelli, hay que empezar por conocer qué energías existen sobre esta tierra. Como se necesitan unas a otras, aunque sean opuestas. Porque no son opuestas en realidad, y uno termina captándolo: son opuestas-complementarlas. La primera gran acción, el primer paso fundamental, es salir de la creencia que por un lado está el bien y por el otro está el mal. Está lo claro y está lo oscuro. Son independientes. Como entidades abstractas, bien y mal sí existen de manera independiente en cuanto a categorías, pero nunca pueden existir de forma separada desde una mirada completa. Bien y mal por separado son entidades imposibles, mueren al instante porque se necesitan. Es decir: sólo funcionan juntas, como parte de una integración que supera nuestros conceptos habituales y nos lleva a dimensiones donde las palabras resbalan, fallan. Es que nuestro lenguaje está habituado, o mejor dicho, está formado, según concepciones clásicas: el bien es el bien, y el mal es el mal. Lo blanco es blanco. Lo negro es negro. Ha sido necesario estructurar el lenguaje así, pareciera, porque el lenguaje precisa limitar las cosas, categorizarlas, inventariarlas para ordenarlo todo. Primero el discurso, después las acciones, y por último la gente. La sociedad. De otra manera parece que no hubiésemos entendido nada. Bueno, también parece que nos acercamos a una Era donde estas limitaciones se van al tacho.
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