jueves, 23 de julio de 2009

El mundo hoy -(libro sacro-Tordelli)

Esto es importante: cada uno tiene lo que se merece. La familia que se merece, el jefe que se merece, la suegra que se merece. La lista es infinita. Es duro porque en nuestra cultura es común sostener que lo que nos pasa puede ser injusto; pero para la astrología todo lo que nos pasa es estrictamente un acto justo. Es lo que merecemos, todo lo que pasa es la realidad energética que nos pertenece según el tiempo y espacio determinado que protagonizamos. Es radical, pero es así. Es lo contrario de lo que se cree: no somos juguetes del destino para la astrología, desde un punto de vista, somos artífices absolutos.

Ahora bien, abro un paréntesis: dije recién “desde un punto de vista”, es importante retener eso; la astrología es muy conciente de que cada enfoque, cada mirada, tiene muchas caras. Para la astrología distintos enfoques sobre una misma cosa son posibles; la diversidad de significados –todos válidos en tanto sean complementarios- superan cualquier significado aislado y por ende categórico.

El mundo es lo que debe ser

El mundo es lo que puede ser. Imposible pretender algo diferente. El mundo es la manifestación de diferentes energías que, combinadas según intensidades diferentes y particulares, conforman "la realidad". La realidad por lo tanto es un complejo sistema alquímico. Diferentes energías universales interactúan, según distintos grados de intensidad y se compatibilizan con las energías que me constituyen.

¿Imposible mejorar entonces? Sí, para el futuro todo es posible. En el futuro, en el minuto que sigue, todo se conformará según las energías que despliegue mi mundo personal, y según esa manifestación se correlacione con los infinitos eslabones que me atañen. En resumidas cuentas, no hay condicionamiento alguno en la dimensión astrológica. Las ideas de predestinación que le son achacadas a la astrología son falsas. La única marca que condiciona nuestra vida son las energías que nos componen, pero nada más. Eso es importante.

También es importante saber, o entender, que, como dije, para la astrología los fenómenos son complejos. Digo complejos en cuanto a las energías que interactúan, su poder, su intensidad, y, fundamentalmente, en cuanto a la capacidad del ser humano para comprenderlas.

¿Por qué ocurre esto? Porque el ser humano para comprender a las energías, a lo sumo, apela a símbolos. Así al menos es como hemos logrado reunir a las energías cósmicas.
Pero los símbolos (tal como los conocemos hoy día) serán superados porque todavía apelan –con su ambigüedad, su carácter equívoco y su consecuente riqueza-, a definir "idealmente" las cosas, y ahí está la cuestión.

Si la literatura, si la ciencia, si todo lo que ha dominado el mundo en el último tiempo está atado a los conceptos, "a lo ideal", eso tiene que morir. El concepto será superado. Y en parte eso es lo que está ocurriendo. Es fácil verificarlo en la pérdida de valor que tienen los conceptos y, de manera consecuente, la pérdida de valor-significado que tienen los dogmas, las ideas en general.

(to be continued)
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