lunes, 25 de julio de 2011

Tengo una Kawasaki

Te oscurecés junto a la luz, me rozás,
y una vez encima volvés a demostrarme
la capacidad que tiene.

Después, en fila, cuando el sol se eleve
retornaremos a nuestros puestos.

Trabajo por unos pesos, tengo una
Kawasaki y a la tarde, acostado,
miro las nubes.

Hace rato escuché algo.
A veces pasa, aunque nunca
lo comento.


Hoy escuché: no te hamaques
en algo extraño. Pero esta noche
nada de lo que puedan decir
evitará mi función sobre una alfombra
con caballos azules y dorados
que impecables levantan vuelo.

Una vez más Tordelli habla

Después de mirar un poco su anillo, y sin que tuviese un nexo demasiado certero su comentario, Tordelli dijo: ---- Debo volver a La Rioja para ver a Carlos. La última vez que lo traté lo vi muy mal... Tiene el huevo energético que recubre cada ser humano muy dañado... Porque es así: cuando no podemos sostener nuestra propia energía, esa muralla protectora se abre y es perforada por energías que muchas veces nos contaminan, nos desgastan la propia; y eso es lo que la pasó a Carlos ya hace mucho... Se sabe, las energías circulan, saltan de uno a otro, y el tema que siempre me desvela es cuando se traban. Siempre hay un nudo energético causado por trastornos emocionales... De lo más común, por supuesto, todos tendemos a traumatizarnos y generar esas barreras, que en definitiva nos enferman... Pero de la enfermedad surge la dinámica, y está bien que sea así, aunque es duro, ¿no es cierto?----y volvió a mirar su anillo mientras con su otra mano agarraba su copa.

domingo, 24 de julio de 2011

A Tabac por las viejas épocas

Después del acto nos fuimos con Tordelli a Tabac. Por las viejas épocas, dije, y él asintió. Pedimos unos whiskies, unos quesos, y brindamos. No sé por qué se ocurrió decir, al momento de chocar los vasos, ¡por Carlos! Y gracias a esa evocación, nos pusimos a pensar en Carlos Saúl Menem, en sus últimos días, desterrado en su propia Rioja, visitado de vez en cuando por Zulema y Zulemita, poseedor de una fortuna incalculable, y poco más. Y como no queríamos adentrarnos en la tristeza, decidí irme de ese tema y preguntarle a Tordelli por su función y cargo en la actual Administración, cosa que, tal como me imaginé, él se negó a contestar. --- Vivo de la provisión energética, como siempre--- dijo, y miró hacia la calle de una forma que me pareció melancólica, y después se miró su anillo, uno que tiene un ojo egipcio.

viernes, 22 de julio de 2011

Rasputín

Lo miré bien a Tordelli: en el último tiempo se dejó crecer el pelo y la barba. Ahora tiene un hálito que lo emparenta a Rasputín (aunque también me evocó la imagen del Chango Spasiuk, en definitiva otro imitador del célebre ruso). Tiene esa mirada intensa, apostólica, tan merecidamente capaz de engatusar al prójimo, la que tuvo siempre, en definitiva, pero ahora, su imagen de místico ha crecido. Un acierto el nuevo look, pensé. Máxime si uno atiende al rol que, por lo visto, ahora ocupa en la escala K. Lidera un grupo de jóvenes con buzos y zapatillas topper, que como es previsible son fervorosos. Tienen toda la apariencia de la militancia de izquierda, cantan consignas a favor del gobierno popular que Tordelli jamás repite. En ese sentido es como Messi. Un crack.

jueves, 21 de julio de 2011

En octubre votan a la yegua

En el momento que pude acercarme Tordelli, sin duda gracias a su talento para leer la mente, puso su mano en mi pecho y dijo: ---Dejá de pensar....No calcules tanto...Olvidate del pasado, y por supuesto también del futuro...--- Ahí está el mensaje de Kung Fu Panda, pensé enseguida, y sonreí. Mi amigo continuó: ---Olvidate sobre todo de la posteridad...--- No sé qué cara puse, pero debe haber sido una de mucha impotencia, porque Tordelli agregó: ----Tenés que dejar de ser tan caprichoso...-, y me palmeó con afecto y comenzó a aplaudir el final del discurso de nuestro querido compañero Cabandié, quien por espacio de media hora había intentado justificar lo injustificable: que unos chetos de cuarta, que festejan los votos como si fuese un casamiento en el Tattersall, hayan ganado de manera contundente la ciudad.
---No importa --- balbuceo a mi lado Tordelli --- que estos mismos conchudos en octubre votan a nuestra hermosa yegua--- y aplaudió más fuerte.

miércoles, 20 de julio de 2011

Una estrella que guía

Después del sueño estaba seguro que pronto me encontraría a Hugo Ángel Tordelli. Y así fue. Ocurrió en un acto en la Anses vinculado a la entrega de notebooks. Se sabe: el organismo está cooptado por gente oriunda de la UCEDÉ. De manera que el colorido que le daban los jóvenes de la Cámpora contrastaba con las corbatas relucientes y las camisas con gemelos de los jóvenes que hoy regentean cifras incomunesurables en provecho de la Administración. Bueno, el caso es que entre las banderas, los cánticos y la gente exaltada por el único proyecto político que tiene la bondad de considerarse un modelo, estaba mi amigo. Tranquilo, casi sonriente, como un buda auténtico descendido en la furia. Y así descollaba. Transmitía paz, lujos espirituales, verdaderas contemplaciones que trascienden los momentos pero se nutren cien por ciento de ellos. Levanté la mano para saludarlo, y enseguida asintió. Me había visto. Fue el 13 de julio pasado.

sábado, 16 de julio de 2011

Caranchos

Estoy acostado entre sombrillas
que casi tocan el agua. En una lona
donde apenas entramos una amiga
de mi mujer se está poniendo crema.

Cuando una nube cubre el sol,
pierdo el calor en la espalda y
vuelven esos pájaros que torcían sus
cogotes mientras otros afilaban sus picos.
Hacía tiempo que no volvía a esa
imagen. Los veía desde mi carpa,
eran caranchos. Yo tendría unos diez
años. Hay que levantarse, escuchamos.
A mi lado, un chico contó
que su padre le pasó una plancha
por la cola. Pero no estaba encendida,
aclaró cuando el profesor lo miró extrañado.

Vuelvo: estoy acostado entre
sombrillas que casi tocan el
mar. En una lona donde
apenas entramos, una amiga de
mi mujer se está poniendo crema.

domingo, 3 de julio de 2011

Estepa

Anoche me fui a dormir, como las últimas noches, con un pensamiento único: visto me estado actual, me conviene entrar con los psicofármacos? Dormí bastante bien, hasta que sobre el amanecer me despertó un sueño: iba por un campo de un verde furioso, del tipo que me encanta; un pasto genial, la alfalfa. El cielo fuerte, claro, imponía bienestar. A lo lejos, en un alto, se veía un arból autóctono y solitario. Abajo, un ser meditaba. Me acercé con entusiasmo; al llegar, me di cuenta de que era mi antiguo Maestro. Llevaba un kimono gris con dibujos realmente curiosos. Al verme sacó un muñequito de su manga y me lo extendió. Era el Panda de la película. Ni bien lo tomé un pájaro inmenso pasó cerca nuestro y graznó. No sé de dónde vino, ni por qué lugar se fue. Me desperté nervioso, pero al menos un hilo de felicidad estaba en algún lado; el primero en tanto tiempo.