viernes, 30 de septiembre de 2011

Hermosa palabra

Les cuento lo que hay en mi cuarto: una vela
ilumina negras caderonas y tetonas con pinta
de putas según lo que nosotros entendemos
por putas. Más abajo, hombres altos y con cara
de depravados -la que le atribuimos a los turcos-
sonríen y muestran sus buenas pijas felices.
Y todavía más abajo, en el piso de mosaico,
como buenos compañeros de esos turcos, duermen
perros sacrificados y fieles según el concepto
que creemos universal y propio de los perros.

jueves, 29 de septiembre de 2011

¿Se le puede ganar al azar con un pez?

Si le podemos ganar al azar, es decir:
si podemos superar la ley de la probabilidad
-que me digan en cien mil casos en quién pienso
si en Juan o en Pedro y el resultado no sea
un cincuenta por ciento-, quiere decir que
la racionalidad no es un camino para
medir la realidad. Y también quiere decir
que esa cuota de irracionalidad,
en una cantidad de tiempo, se transformará
en algo racional (porque tendremos una
explicación lógica del fenómeno). De manera
que el límite se correrá como se corrió
tantas veces y sin embargo subsistirá
la duda que sostiene nuestra noción
de vida: ¿existe la ley o existe el azar?

Un pez es comido por un cocodrilo
mientras lo filma un hombre soñado por otro.
De ninguno sabemos bien qué siente,
nuestra noción es una gota en el agua
donde empezó la imagen absolutamente
inventada.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

Siento luego existo

Pasa más o menos esto:
lo que siento no lo puedo pasar
a un discurso; siempre falta algo
y cualquier interpretación se torna
un verso mejor o peor armado.
Digo esto porque hoy sentí
mientras me atendía una mujer
treinta años mayor que yo en una panadería
que con ella tuve una relación amorosa
muy intensa en otra vida o algo así.

martes, 27 de septiembre de 2011

Una de ardillas y loros barranqueros

A los que están frente a un lago
con hermosos cisnes y en fila,
sin saber nada en especial, buscan
un punto que les facilite mejor la
exposición, les cuento: el artista se cae
como cayeron también los dogmas que referenciaban
algún tipo de mausoleo. Se nota: el granito
es mucho menos querido, la gente corre, para,
elonga; busca las mejores entradas porque
se viene el recital de un sesentón
que persiste y paga suculentos precios.

Los chicos disfrutan de la mancha,
una pareja sin ninguna duda garcha detrás de
unos magníficos palos borrachos y una ardilla,
cosa increíble, se deja ver en la copa de una acacia
donde conviven unos loros barranqueros. Todos
se evadieron del zoológico. Son las siete de un
día de octubre, el sol se pone entre unas
torres altísimas y otro día se acaba. Lo demás
es historia y se encuentra en los libros.

jueves, 22 de septiembre de 2011

Nuestra prima

Me acuerdo bien: veíamos telenovelas,
comíamos panqueques y tomábamos
litros y litros de té helado,
hacía mucho calor y como no hacíamos más
levitábamos, cada uno en una hamaca paraguaya
donde de a ratos dormíamos acompañados
por pájaros multicolores y plantas que llegaron
a tocarnos cuando se terminó todo.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Tropilla blanca

En el sindicato lo corroboro: el poder se
ejerce en la medida de nuestras posibilidades.

Es por eso que espacio y tiempo son
aprovechados por caballos desbocados
en un río que permite salpicar
a los que como pueden se cubren.

lunes, 19 de septiembre de 2011

Por ahí van las cosas

La historia, entre otras cosas,
fue así: todo régimen crea violencia
porque el espacio es uno y el asunto
es quién lo ocupa en el tiempo.
Y lo sabemos: toda rigidez
suscita revolucionarios igual
de estructurados que sus blancos.

Los padres violentos crean hijos
violentos, y entre unos y otros
se dan, se mancillan y se matan.
Es decir, se llega hasta la desaparición
física del opuesto porque se siente
y piensa en términos únicos. Son
las famosas ideas claras. Por eso,
mejor ese mundo de indefinición,
la inmensa escala de los grises.
Por ahí van las cosas.

viernes, 16 de septiembre de 2011

Ser un hombre es la hazaña

Se levanta a las 6,45 y lleva a sus hijos al colegio, intenta
desayunar en un lugar barato y procura también ahí mismo
leer el diario. Comienza a continuación una serie de reuniones
con la finalidad de vender más. Sobre el mediodía, después
de ir y venir por la ciudad, almuerza en el comedor de la empresa,
lugar donde intenta hablar con sus compañeros de lo que aparece
en un televisor que está fijo en el canal de noticias. También
en ese momento, realza la esporádica risa -ha leído en el diario
que reírse es bueno para la salud-. Terminado el almuerzo,
piensa en invitar a una analista del área de marketing
a tomar un café, pero lo pospone y vuelve a ensayar con las ventas.
Más tarde, revisa sus logros en los archivos que lleva en la
computadora que le ha provisto la empresa al efecto.
En cada recorrido por la ciudad, lee algo que refuerza
su cultura. Preferentemente, libros promocionados
como saldos y rotulados como clásicos. Alrededor
de las siete, pasa por el mercado e intenta
profundizar su vínculo con bolivianos
y chinos que atienden el lugar. Para eso sonríe
y se muestra dispuesto a colaborar con el cambio.
Por fin, con las bolsas bien distribuidas en sus brazos,
llega a su casa y se entera de lo ocurrido a sus
hijos en el colegio; también intenta escuchar lo que tiene
para decirle su mujer. Conviene planear bien las vacaciones;
que no pase lo de siempre, retiene. Cena, ve televisión
sin acertar con un programa en particular y, consciente
que ha pasado otro día, y sin escatimar cantidades ni
lugares del cuerpo, se pone una colonia que le recuerda
su infancia apaga su velador y se dispone a dormir bien.

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Me entusiasmo porque me va bien

El secreto de la venta es la alta tolerancia al no,
decía Esteban, nuestro jefe. Le gustaba comer albóndigas,
los bocks de cerveza, estar mucho en la vereda, atento
a las chicas, y piropearlas, sentado al sol, fumando.

El tipo, ahora me doy cuenta, era de los incontables
que viven como hay que vivir: al margen de la historia,
alejado de toda noción especulativa de lo trascendente,
Esteban Mario Crocco, cómo me gustaría que lo conocieran,
un regalo que por ahí te presenta la inexplicable realidad.

lunes, 12 de septiembre de 2011

El oficio reduce la acción

El escritor tiene como meta
decir y ser escuchado, cosa
absurda y pretensiosa si las hay.

El guardaparque debe cuidar
y cuidarnos; por eso sus días
son ajetreados, pero al menos
al final de la tarde el oficio
vale la pena.

El santo tiene como misión
volverse un ejemplo y
como sus días son aciagos
sus dudas crecen.

La puta debe entregarse por dinero,
sus días son extraños y es mucho
lo que debe escuchar.

El número uno tiene que reinar
sin conceder de más, y así cada cual.

sábado, 10 de septiembre de 2011

La mujer que nada en la Antártida

Las focas dormidas y los pájaros que cruzan hacia el oeste
indican que el hielo resplandece mejor que nunca.
Llega la primavera, amigos, dice nuestro guía, y sonreímos,
lo suficiente para complacerlo. Es lo que corresponde,
pienso. La posibilidad de volver al barco ahora es remota
y eso me intranquiliza; pero a mí todo me intranquiliza,
así que no se hagan problema, aprendí a intranquilizarme
de chico por motivos diversos y ahora
la intranquilidad la tengo hecha un hábito;
y también como hábito tengo la fuerza de bajarla.
¡Si supieran la energía que lleva todo el proceso!
Semanas, a veces meses enteros. Es absurdo, lo sé,
pero váyanselo a explicar a mi mente,
o a mi espíritu, o a qué se yo quién,
pero vayan, intenten conversar y verán lo difícil que es,
la energía que toma. María Inés Mato en cambio,
una nadadora excepcional en aguas abiertas,
viene a establecer un record que dejará perpleja
a la ciencia; yo vengo con otros a cubrir el evento:
va a nadar 20 minutos en aguas casi congeladas.
María Inés Mato cree en ella de manera considerable
y no le podría explicar bien a nadie cómo lo hace,
ni cuándo le vino ese don, su posibilidad de entender mejor.

La mujer que nada en la Antártida

Las focas dormidas y los pájaros que cruzan hacia el oeste
indican que el hielo resplandece mejor que nunca.
Llega la primavera, amigos, dice nuestro guía, y sonreímos,
lo suficiente para complacerlo. Es lo que corresponde,
pienso. La posibilidad de volver al barco ahora es remota,
y eso me intranquiliza, pero a mí todo me intranquiliza,
así que no se hagan problema, aprendí a intranquilizarme
de chico y por motivos diversos, y ahora
la intranquilidad la tengo hecha un hábito,
y también como hábito tengo la fuerza de bajarla.
¡Si supieran la energía que me lleva todo el proceso!
Semanas, a veces meses enteros. Es absurdo, lo sé,
pero váyanselo a explicar a mi mente,
o a mi espíritu. O a qué se yo quién,
pero vayan, intenten conversar y verán lo difícil que es,
la energía que toma y arrastra. María Inés Mato en cambio,
una nadadora excepcional en aguas abiertas,
viene a establecer un record que dejará perpleja
a la ciencia, yo con otros vengo a cubrir el evento:
va a nadar 20 minutos en aguas casi congeladas.
María Inés Mato cree en ella de manera considerable
y no le podría explicar bien a nadie cómo lo hace,
ni cuándo le vino ese don, su posibilidad de entender mejor.

viernes, 9 de septiembre de 2011

El iluminado por la gracia y el genio se resbala y al fin ríe

Hay quienes recorren
extensiones de hielo donde
el sol además de entibiar late y muchas
voces rugen la aparición de un ser
que no es más que otro
de los tantos que actúan
el deseo de encaminar sobrantes
altos como olas que en algún lado nacen
y en otro rompen.

martes, 6 de septiembre de 2011

Te niego muchas veces

Incluyo a esas viejas que en la
confitería evitan la muerte
y tomo a los que salen de la
iglesia con la certeza de algo.
Toco a las que usan botas altas
y voy a los que asumen el día a sabiendas
que otros ensayan gestos y palabras.
Evoco también esa noción que brama el tráfico,
y les digo: estoy de pie, con la copa en alto.