martes, 12 de marzo de 2013

La realidad como una capa de miradas que aloja otras tantas


 

Hay muchas maneras de encajar las vivencias. Pero todas tienden a pasar por el hecho de evitar el dolor. De esa forma, se construyen fortalezas en torno a misterios que en verdad son reservorios de diferentes traumas. Angustias que no han podido ser arbitradas y que, desde el poder fantasmagórico que tiene la oscuridad, operan para mantener el carácter inaccesible de dolores que en teoría-amenazan con ser devastadores.

Pero en la práctica, o a la luz, no suelen ser tan contundentes esos dolores.  Aunque su función es disimular esa verdad, y las realidades que encubren, para permitirnos continuar.
Es decir, las angustias tienden a ser parceladas y distribuidas en diferentes compartimentos emocionales desde donde operan con más poder. Y si bien esa distribución es útil a los efectos de no enfrentar el dolor, cuando el enfrentamiento ocurre hay un paso adelante.
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