martes, 13 de mayo de 2014

Un cuerpo y otro cuerpo


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¿Existe un punto donde los cuerpos

adquieren otro sentimiento?

Quiero decir: los otros me generan emociones

pero ellos no salen de su cuerpo.

Y lo mismo conmigo.


En mi sentir hay un mundo, y en el otro

también. ¿Pero cómo sería si las emociones

pudiesen salir de un cuerpo y llegar al otro?


¿El otro sentiría como yo y eso ayudaría

a entendernos? Quién sabe, en todo caso eso no pasa

y es difícil hacer contacto si uno desconoce
el registro emocional del que está enfrente.


Entonces, los malentendidos abundan.

Y en el tren de vivir suelen importar

otras cosas. En general, las necesarias

para que los sistemas funcionen.


Nuestra conducta está subordinada,

atiende mandatos.

Trata de pertenecer a espacios engañosos

porque en ciertos sentidos favorecen a sus miembros

y en otros los limitan


¿y entonces

para qué sirven si ni siquiera

benefician a los más encumbrados?


La respuesta sería que los beneficios

y los costos suelen arrojar cifras engañosas

en todos los sentidos. O que la contabilidad

emocional es muy compleja.

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