domingo, 14 de septiembre de 2014

Un sol ardiente


La playa: un sol ardiente de enero
se desvanece en mi cabeza
en la medida que me tiro en el agua
y nado rumbo hacia una roca
cubierta de mejillones.

El sol: una playa radiante
capaz de trasladarte hacia la infancia.
Ahí se podía dormir sobre la arena
mucho tiempo empapado.

La roca cubierta de mejillones: un puesto
petrolero que enarbola su potencia.

El agua: un sueño que te permite ir
hacia la profundidad sin necesidad de respirar.

Mi cabeza: el lugar para acceder
a una realidad perfectamente falsa
que me impacta en el cuerpo.

Enero: un mes donde las mejores y peores cosas
suceden; un mes polarizado, se puede decir.

Tirarme al agua: un tiempo que me concedo
de una vez por todas, para desaparecer
de la faz de la tierra.

La tierra: el lugar donde ocurren
las cosas que narro.





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