domingo, 5 de julio de 2015

Barro sin alfalfa

La acción de todo lo que simula ser un páramo
en la fragante lucha por incorporar nuevas palabras
que nos suman en un suave ondulación
con efectos adversos y también benignos
porque benigno y adverso
son caras que dejan de estar tan bien dibujadas
en la medida que los ruidos señalan otras latitudes
más allá de los hielos que emparejan la irrealidad
que traen los lobitos recién salidos del vientre
de las madres cariñosas y al mismo tiempo ariscas
en su suma de errores y aciertos
en las cumbres de la desesperación que te ofrece un juego
a los fines de sentirte en una ruleta
que se acelera cada instante más y después
como por arte de magia
se achica en forma instantánea
en los alambrados
del campo cubierto de barro sin alfalfa
y sin granos también.
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