sábado, 19 de marzo de 2016

¿Así se hizo el mundo?

La posibilidad del perdón
como una salvación
que se otorga uno mismo
para la liberación del alma.

Los cisnes blancos y más atrás
el negro, a su ritmo, en un lago
tan quieto que parece congelado 
entre una vegetación intensa 
(parece pintada).

El silencio esta mañana es raro.
Resulta como si un montón de pájaros
se hubiesen llamado al silencio para que yo pueda 
finalmente acceder a la cualidad y fuerza
que tiene el perdón más que nada para uno.

Miro si algún pez salta 
como símbolo de mi descubrimiento 
pero eso no ocurre. 

Sospecho que así se hizo el mundo, y sonrío.



jueves, 17 de marzo de 2016

Encuentro con M.

Nos encontramos después de veinte años o más
en la mesa de entradas de un juzgado, uno al lado del otro,
en el rol de litigantes que esperan su turno para pedir
un expediente cargado de innecesarios vericuetos.
Eran las ocho de la mañana de un día de sol
del mes de marzo.

Nos miramos como diciéndonos sos vos,
y cada asintió en silencio. Y fue lindo.

En ese instante no recordé bien por qué
nunca tuvimos algo juntos en la facultad.

Supuse que seguramente por las trampas
de muchas nociones románticas que no llegaron
a desplegarse. O por mi timidez, seguramente.

Vos te acordabas bastante algunas anécdotas
cosa que me hizo mucho bien. Y yo quise aparecer
ante tus ojos como más amoroso de lo que antes era
-y creo que lo logré-.

Y te miré después de veinte años y pico,
y supuse que cada uno de nosotros nos estábamos
viendo más viejos y, como si eso fuese penoso,
te recreé como te recordaba en la facultad.

Y seguimos nuestra recorrida.




martes, 15 de marzo de 2016

Cuarenta y tres años

Íbamos con mi padre
por primera vez en tantos años
en un colectivo sentados en el asiento de atrás.
Veníamos de ver a una contadora en un barrio alejado
y habíamos conversado, como tantas veces,
tomando un helado, de las vicisitudes de la vida,
como ser que él me había tenido con mamá de joven
cuando todavía no estaba recibido –era pobre dijo-
y que ahora yo iba a cumplir
nada más y nada menos
que cuarenta y tres años.

Me siento un poco grande y un poco chico,
pensé vagamente.

Y entonces opté por decirle con ironía
que así había salido yo, y él me dijo:
Hacemos lo posible y dejamos a Dios
lo imposible. Y me pareció bien.


sábado, 12 de marzo de 2016

En agradecimiento

Leía la claridad, la simpleza y la verdad que hay
en los relatos de Damián Ríos y pensaba en e
agradecimiento. En la forma que tantas personas 
me han enseñado a pensar y a expresarme para estar mejor.

Tal vez la celebración más fuerte que hay, 
y pensaba en cómo yo había fallado
-no sé bien por qué-, desde chico, en agradecer
lo que de tantas maneras tenía delante.

Y me di cuenta de manera un tanto triste
que esa operación tan importante con su ausencia
me había privado de estar en paz en un balcón
que da a una calle demasiado transitada

pero con sus buenas plantas bellas.

sábado, 5 de marzo de 2016

Una estepa siberiana

El tiempo pasa mucho más allá de nosotros
pienso mientras veo con nostalgia unas fotos
de cuando éramos chicos -unos seis añitos- 
en lo de mi hermana. El tiempo como una sucesión 
de hechos importantes e insignificantes
que se alza para acompañar nuestro aprendizaje,
elucubro en un intento de diluir la angustia 
que me produce su paso, como a tantos.

El ejercicio de los últimos tiempos, desdramatizar,
me funciona en parte, muy en parte, y muy lentamente,
como me pasa con todos los procesos que encaro para llegar
a una supuesta mejoría, una purificación, la llamaba yo,
pero esa palabra prefiero dejarla de lado porque me
evoca mucho sufrimiento, un inmenso campo congelado,
una estepa siberiana donde uno camina con
una cadena que une las dos piernas, diría.