jueves, 27 de octubre de 2016

Una luz

Llega sutilmente a tu cuerpo
para que en su lugar aparezcan ángeles,
arriba tuyo, sonrientes y expectantes,
y una rosa en tu pecho, se instale y gire
para limpiar lo que necesita ser purificado.

A la edad de seis años,
caminás por un jardín y acariciás un perro.

Y después, de a poco, 
ya no se repiten imágenes en tu mente.

Ahora el mundo es percibido  
para deleite del cuerpo 
que de esa forma pierde su hermetismo.

jueves, 20 de octubre de 2016

Playa junto al puerto


Estoy junto a un perro vagabundo
que huele los restos de un lobo marino con devoción
y al mismo tiempo miedo,
al costado de un mar que permanece calmo
un día en donde nada se mueve
porque todos nos hemos quedado
en busca de un poco de ese calor
que después de mucho esperar ofrece el sol.



domingo, 16 de octubre de 2016

El anciano



Ya ve al tiempo como una dedicación infinita,
Asumió, después de muchas reticencias: que hay deseo,
felicidad a veces, dolor, y por último una muerte asociada 
a un padecer también último del cuerpo
para que enseguida ocurra vaya a saber qué cosa.

Y sin embargo confía, adora y ama.






jueves, 13 de octubre de 2016

Nuestras princesas


Cuando los ángeles se fueron a buscar
más rosas para las niñas que estaban dormidas,
los entonces recios hombres del pueblo
se prepararon para deleitarlas
con relatos de fantásticos animalitos
que alguna vez, -tal vez el próximo invierno-,
llegarían a tener en sus tiernos brazos.




domingo, 9 de octubre de 2016

La playa del tesoro

Algo lo acompaña cada vez que sale
y las pequeñas olas, sobre la arena
en donde los berberechos buscan ocultarse,
con dulces intervalos, tocan sus pies.


jueves, 6 de octubre de 2016

El fin de la angustia


Todos esos peligros, incluso esos dolores,
el día que comenzó la primavera de ese año
se volvieron flores silvestres que formaron
un colchón divino incluso para los pájaros
que fascinados se refregaron
sobre la suavidad de los colores.



sábado, 1 de octubre de 2016

Iluminación en el jardín


Con mi hijo, apenas salimos al jardín,
vemos un águila formidable despedazar
fríamente a un pollito.

Y enseguida al venerable jardinero,
que nos dice:

“Confianza es sentir que la protección
está en ustedes y de ustedes depende.”