sábado, 5 de enero de 2013

La dinámica de los opuestos


Hay un punto en que nuestros deseos chocan con eventos que tienen el don de plantear dimensiones que nosotros, tan educados en el idealismo, solemos pasar por alto en el empeño hacia el absurdo que llamamos valores superiores.

Esos mismos valores que tienden a ocultar el contrapeso mórbido que los sostiene y es requisito de su existencia.

Conclusión: si algo existe es porque existe un opuesto que lo sostiene, y juega con él en una dinámica que, por supuesto, debe ser leída en conjunto.

Conclusión segunda: entre un opuesto y otro se desarrolla el verdadero estado de las cosas, pero en nuestra concepción cultural, ese estado de grises permanece innombrado, porque no tiene valor categórico, y para los modos de dominación es preciso un lenguaje categórico que responda con eficiencia a los distintos mandatos.
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