martes, 2 de diciembre de 2008

No conjugaba el celular

Tordelli tenía una secretaria que se llamaba Giselle. Era un perrita morochita de ojos intensos, evidente expresión "made in escorpio". No era escorpiana, pero es seguro que el ascendente lo tenía en esa dimensión. En esas cuestiones no fallo. Giselle estaba de novia con un delegado gremial llamado Lalo Lastir. Pista que llevaba al amigo Tordelli, de forma indirecta, a las manos del gremio. De eso también estaba seguro. No lo advertí enseguida; me llevó un tiempo hilarlo, pero lo hice. Si Tordelli no estuviese vinculado al gremio no mantendría a la mujer de un jerarca gremial como secretaria. Sí, así es, me dije. Tomé nota de esa importante premisa, y de ahí en más empecé evaluar cuál era la postura de Tordelli frente a cada tema que rozaba al gremio. Pronto noté que casi todos los temas rozaban al gremio y que la actitutd de Tordelli era de una profesionalidad envidiable. Otro tema que remarqué fue el celular de Tordelli: era inusualmente último modelo, nada de ese aparato conjugaba con sus arcaicos trajes, ni con su apariencia de burocráta sombrío. Todo muy extraño.
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