jueves, 2 de abril de 2009

Aleluya

Al ver tantas mujeres, conciente de que estaba alucinando, me desesperé. ---Veo muchas mujeres acá ---dije---, veo a mi vieja, a mi abuela, a Carola, a muchas…

--Claro ---dijo Tordelli--- se te abrió un karma. Flavia te abrió un karma que viene por la rama femenina. Se ve que te tenía cooptado…

---¿Cómo? ---pregunté, mientras distinguía a una maestra de la primaria que ni siquiera recordaba, a miss Estela.

---Es que vas a tener que dejarte llevar. Acá las cosas no se pueden explicar… ---me respondió Tordelli. Y era verdad, un cambio profundo en mi cuerpo, alma y composición energética. Todo eso se estaba dando... Sentí la necesidad de orientar mis manos hacia las estrellas. Cerré los ojos. Buscaba relajarme. No mucho después se me apareció una Virgen hermosa del renacimiento. Ni real ni pintada. Era deseable y amorosa al mismo tiempo. No había pensado en la Virgen, ni la había visto en mi mente. Al menos desde mi infancia y no supe bien cuál era el significado de esa imagen. Pero me sorprendió. Abrí los ojos. Todas las mujeres habían desaparecido. Me paré y busqué si estaban por algún lado. Fue entonces que sentí una transformación en el cuerpo. Me sentí más erguido, con el pecho más arraigado…, no podría explicarlo. Son cosas que exceden la comunicación conocida. Por eso Tordelli dice que algún día nos podremos comunicar con las manos. Con sólo tocarnos vamos a recibir canales de experiencias de vidas presentes y pasadas. Potenciado, elegí tirarme al mar. Me sumergí, y después, desde el agua, miré la inmensidad, lo oscuro, el mar en calma, todo me purificaba. Me dotaba de más forma. Recién entonces tuve la sensación de que una energía se había liberado en mi cuerpo, y algo nuevo me recorría, tomaba forma, se encarnaba, y a la vez, inmantaba el paisaje. Algo así pasaba.

Tordelli me miró desde el barco: ---A que te sentís más limpio---dijo---, más liviano, más versátil, más fuerte ---y cada vez estaba más entusiasmado, alzó la voz--- más claro en la cabeza… Dale gracias a Flavia. ¡Dale gracias! ---y alzó los brazos. Faltó un aleluya.
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