domingo, 26 de abril de 2009

astrotordelli

Tordelli pondera la astrología porque, entre otras cosas, le permitió entender sus vivencias de manera muy distinta a la que estamos acostumbrados. A la hora de definir nuestras creencias, solemos tener ante nosotros diferentes ofertas, diferentes caminos. Cada uno apuesta a llegar a la verdad. En todos los órdenes del pensamiento, tanto en el pensamiento occidental como en el oriental, es común que cada fundador de una filosofía, religión o movimiento, difunda un modo, una verdad, un camino que define su revelación. Es lo que, en definitiva, nos permite hablar de una obra. También es común que las personas que preceden a esos fundadores sientan la misma pulsión, la necesidad de dar con la verdad, el camino correcto, la revelación que los convenza y los guíe.

Tordelli dice que las cosas cambian si pensamos todo ese proceso de otra manera: ¿Qué pasa si pensamos que cada “padre”, que cada fundador de una religión, que cada filósofo trascendental, cuando fundó su doctrina, respondió a las energías que le eran propias? Cada persona hace, dice y busca, lo que esencialmente es. Tal sería el postulado. Nada más. No hay una sola verdad. Hay energías y esas energías se funden y se encausan según la proporción en la que viven. O mejor dicho: según la proporción que tiene cada individuo.

La forma final que toman las acciones, vivencias y el pensamiento de cada persona, como cauce real y definitivo, es un misterio; pero la génesis, la explicación primigenia, el componente esencial, está en la energía que le es inherente a cada Ser. Cada persona, piensa, dice y actúa, según su composición energética. El grado de sutileza con que termina pensando, hablando y actuando una persona es el resultado de una alquimia muy sutil, una interacción muy particular, pero, en definitiva, es el resultado, como dije, de una composición dinámica-energética básica.

A su vez la composición energética de cada persona, y la evolución que tiene esa energía en cada ser, está completamente relacionada con la composición energética del medio. ¿Qué tipo de energías se dinamizan en un momento y espacio determinado? La respuesta sería: las energías propias de ese momento y tiempo determinado. Cada pensamiento que prevalece y se desarrolla de manera primordial en la historia de la humanidad responde a una composición energética particular. Las dinámicas que triunfan, las que se materializan, son consecuencia de la interacción de las energías que componen la realidad. “Sólo Es lo que tiene que Ser”, ésa sería, por simple y contundente que parezca, una base nuclear de la astrología. En un punto las potencialidades existentes son importantes, pero la acción que se concreta, la hipótesis que triunfa a niveles reales, es la energía, o el conjunto de energías que tienen más potencia.

La energía más potente es la que triunfa, es por lo tanto la que se encarna. La que se hace realidad. Y lo hace porque supera el conjunto de energías que están latentes en un espacio y tiempo determinado. Creo que debe ser difícil de entender, pero es así, sólo la vivencia, la percepción más sensorial, nos permitirá captar estas sutilezas. Es indefectible: la materialización de estos fenómenos dentro de un discurso, que es lo que ahora estoy haciendo, por desgracia le quita pureza a lo que es el fenómeno esencial: existen energías en continuo movimiento, ellas luchan y establecen cauces fundados en nociones que son opuestas a priori, y que después demuestran que son complementarias. De eso se componen mis vivencias, las tuyas y las de todos.
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