lunes, 20 de julio de 2009

La dimensión desconocida

Esa servilleta me obligó a ir por el libro. Se lo pedí a Tordelli en voz baja, como si su contenido fuera un gran misterio -ya lo presentía-. Él me lo extendió con expresión seria. A partir de entonces pude acceder a esa revelación. Nunca supe si a ese libro lo escribió Tordelli -presumo que sí-. Lo importante es que en la primera página dice:

"La dimensión astrológica

Advertencia al amigo lector: lo escrito no son más que ideas, una interpretación de algo que está más allá. Pero cuidado: las ideas de una forma mágica le dan forma a nuestras percepciones, condicionan la realidad tal cual la experimentamos.

Explicar qué es la dimensión astrológica no es, –por más que lo parezca-, difícil. Para lograrlo, sólo hay que decir algo simple: todo el universo está constituido por diferentes energías. Esas energías conforman las cosas, los acontecimientos, crean todo. No hay más. Insisto, es como dije, todo es energía, diferentes energías.

Decirlo es fácil. Creer entenderlo también puede ser fácil. Pero aplicarlo es difícil. Dimensionarlo en todas sus consecuencias, valorar todas sus implicancias, es realmente difícil.

Es que creer que nosotros mismos somos energías, sostener que todo lo que nos pasa pertenece a un conjunto de energías, parece mucho. Por lo pronto, implica sostener que la realidad que narran los diarios, lo que leemos en los libros de historia, los encuentros y desencuentros amoroso que tenemos, lo que llamamos "realidad", es un fenómeno energético. Eso, todavía hoy, suena raro.

No obstante, pensemos un poco. Pensemos, en niveles diferentes a lo acostumbrado. Veamos. Digo que el mundo es un compendio energético. Diferentes energías integran las cosas y crean todo lo que existe. Si pienso eso debería llegar a este punto: cada escena, cada espacio, lo que vemos, lo que percibimos y lo que entendemos, es, ni más ni menos, lo que tiene que ser.

Cada escena, cada fenómeno, los históricos, los artísticos, del tipo que sean, encarnan, (son obra, si se prefiere), de las energías que existen en un espacio y tiempo determinado.

¿Y eso a qué equivale?

Para empezar, significa que nada podría ir mejor. Insisto, nada podría ser mejor. Las cosas, en el futuro, podrían ser diferentes, incluso preferibles –si así se quieren ver-, pero el presente, cada acontecimiento, es imperfectible.

Cada instante es lo que tiene que ser. Y del pasado ni hablar. Lo que fue, cualquier proceso, insisto, fue pura y exclusivamente lo que tenía que ser. Imposible que haya sido mejor. O peor. Ese tipo de lamentos tan comunes en nuestra cultura: “Si a este país no lo hubiera gobernado fulano…” Son cien por ciento inconducentes en la dimensión astrológica. Al país lo gobierna el que lo tiene que gobernar, y lo hace cómo lo tiene que hacer según las energías que constituyen ese momento. Para eso daban, no para más; ni para menos..."

(To be continued)
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