martes, 28 de abril de 2009

Aparecieron los escritos de Tordelli!

Estoy contento: después de contarles las ideas de Tordellli acerca de la astrología y cosas por el estilo, me puse a buscar entre papeles viejos y... bualá! Apareció una carpeta que dice: Escritos. Nada más que eso. ¿Qué son? Son unos escritos que me dio hace años Tordelli. Creo, si no recuerdo mal, que los escribió para un congreso esóterico que se hizo en el año 2002 en Genova. El caso es que los volví a leer y corroboré que mis ideas acerca de sus pareceres estaban muy claras, casi calcadas. O más bien yo repito todo como quien reza. Les transcribo lo que les conté el otro día, pero textual:

Las realidades energéticas por sobre las doctrinas

Miguel Ángel Tordellli

Me gusta la astrología porque, entre otras cosas, me permite entender mis vivencias de manera distinta. A la hora de definir nuestras creencias, tenemos ante nosotros diferentes caminos. Cada uno, de manera tradicional, apuesta a constituirse en un nexo con la Verdad. En todos los órdenes del pensamiento, tanto en el pensamiento occidental como en el oriental, es común que cada fundador de una filosofía, religión o movimiento, difunda un modo y una esencia que define su revelación. Eso es lo que, en definitiva, nos permite hablar de un credo o una doctrina. También es común que las personas que suceden a esos fundadores sientan la misma pulsión. Los urge la necesidad de proclamar la verdad, el camino correcto. Deben correr y hacerle saber a otros la revelación que los convenza y los guíe.Pero las cosas cambian si pensamos todo ese proceso de otra manera: ¿Qué pasa si pensamos que cada “padre”, que cada fundador de una religión, que cada filósofo, cuando fundó su doctrina, respondió a las energías que le eran propias? ¿Qué pasa si pensamos que cada persona hace, dice y busca, lo que esencialmente es? Hagámoslo. Pensémoslo. No hay una verdad. Hay energías. Y esas energías se funden y encausan según la proporción en la que viven. O mejor dicho: según la proporción que constituyen a cada individuo.La forma final que toman el pensamiento y acciones de cada persona, como cauce real y definitivo, es un misterio; pero la génesis, el componente esencial, está en la energía que le es inherente a cada Ser. Cada persona, piensa, dice y actúa, según su composición energética. El grado de sutileza con que termina pensando, hablando y actuando una persona es el resultado de una alquimia muy sutil. Pero, en definitiva, siempre es el resultado de una composición dinámica-energética primigenia.A su vez, la composición energética de cada persona, y la evolución que tiene esa energía en cada Ser, está completamente relacionada con la composición energética del medio. ¿Qué tipo de energías se dinamizan en un momento y espacio determinado? La respuesta sería: las energías propias de ese momento y tiempo determinado. Cada pensamiento, que prevalece y se desarrolla de manera primordial, en la historia de la humanidad, responde a una composición energética particular. Las dinámicas que triunfan, las que se materializan, son las conformadas por las energías que representan cabalmente un tiempo y un espacio determinado. Lo mismo nos pasa a nosotros a nivel, digamos, doméstico.

“Sólo Es lo que tiene que Ser”, ésa, por simple y contundente que parezca, es una base nuclear de la astrología. En un punto, las potencialidades existentes, son importantes; pero la acción que se concreta, la hipótesis que triunfa a niveles reales, es la energía, o el conjunto de energías que tienen más potencia.La energía más potente triunfa y así logra la categoría de “realidad”. Lo hace porque supera el conjunto de energías que están latentes en un espacio y tiempo determinado. Creo que debe ser difícil de entender, pero es así, sólo la vivencia, la percepción más sensorial, nos permitirá captar estas sutilezas. Es indefectible: la materialización de estos fenómenos dentro de un discurso, que es lo que ahora estoy haciendo, por desgracia, le quita pureza a lo que es el fenómeno esencial: existen energías en continuo movimiento: ellas luchan y establecen cauces fundados en nociones que, a priori, son opuestas, y que después demuestran que son complementarias. De esa manera, misteriosa y sutil, se componen mis vivencias, las tuyas y las de todos.
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