Cualquier principio o dogma está limitado por el tamaño asombroso que tiene su oposición. Esa muralla que interactúa con el dogma alejándonos de una respuesta posible a nuestras dudas más importantes. Y sin embargo, nosotros insistimos en encontrar una respuesta que nos guíe. Es que la profundidad de la incertidumbre exige ser muy valiente, y uno no puede ser tan pero tan bravo sin garantías de ninguna índole.
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