domingo, 6 de julio de 2014

August Macke en Túnez


Un mar de colores esfumados

hasta convertir a las palmeras

en mantos por donde

las sirenas se deslizan

con tanta rapidez

que uno las recibe, una tras otra

y las mete dentro de sí, en vez de

uno entrar en ellas

como había soñado.

 
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