Hay un loro que me mira
y me habla de la vejez y de la muerte
de las estancias inmensas del Norte
de las flores que son inmensamente hermosas
en la medida que se extienden como mares
por donde pasan trastlánticos imaginarios
en función de un ritmo muy pero muy
lento.
Hay un loro que me mira y habla de las
últimas noticias que tratan sobre la vida
de los seres humanos. Como si le importase,
le digo. Y me importa, me dice
en la medida que el clima acompañe,
y casi parece que sonríe.
Ese loro, el que habla.
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lunes, 28 de julio de 2014
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