sábado, 24 de diciembre de 2011

Año setenta

A ese trabajo lo quería hacer bien, pero no es posible hacer todo bien en el tiempo que uno tiene para hacerlo. O no sé bien lo que pasa pero hacer las cosas bien es imposible casi siempre. Y las pocas veces que salen bien de todas maneras te queda como un algo que no alcanzás.

Es como si la retribución amorosa nunca fuese suficiente porque en el fondo se esconde un mundo subterráneo lleno de dragones sedientos que, entre llamas, surcan nubes negras que emanan volcanes siempre por entrar en actividad a lo largo de toda una isla que se llamó sin tono ni gracia años setenta.