sábado, 24 de diciembre de 2011

El campo que inmantaba

Los caballos vuelan y te permiten hacer un montón de poemas. Sobre todo si tenés una chica y te la podes culear. Y si hay viboras cerca la cosa se anima más. Es como un huracán lo que pasa. Algo estalla y atraviesa un montón de hectáreas con pasturas de miles de años. Eso deja surcos donde después pasa el agua. Y pronto llegan chimangos de una dimensión despampanante. Así recuerdo el campo. Un lugar luminoso incluso en noches cerradas.