El lenguaje ciertamente restringe en categorías estadios de sentimientos que, una vez trasladados al pensamiento, pierden cierta esencia.
Y sin embargo, es a través del pensamiento como podemos decodificar los sentimientos.
Hay una dinámica extraña entonces de moldeado en nosotros cada día.
Lo difícil en todo caso es permanecer con el pensamiento en lugares que no impliquen elecciones determinadas en favor de un sí o un no; sino que posibiliten dinámicas que no precisen terminar en una definición tajante.
martes, 16 de septiembre de 2014
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