viernes, 4 de abril de 2025

Bastante calor

 

Ayer fue un día de sol y de bastante calor en el inicio del otoño y, como fue un día feriado, tuve la posibilidad de ir a pintar a lo de mi amigo que vive en España, y que por estas tierras habita una casa con un jardín generoso y plácido a buena distancia de la ciudad. El día de pintura no fue muy provechoso desde el punto de vista técnico -empasté mucho los colores-. pero al menos me permitió entender mejor a mi amigo en cuanto a sus preferencia y sus días en lugares lejanos. Creta por caso. También pude echarme en su jardín a ver el cielo. Cuestión importante que me llevó a ver hacia los árboles, en pensar en la condición de la estar vivo, de sentir el avance del sol hacia el horizonte, y sobre todo en intentar dimensionar el vuelo de los pájaros hacia un eucalipto muy antiguo que los recibía con sus ramas apenas moviéndose en lo alto.

miércoles, 2 de abril de 2025

A la hora de vivir

 

Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que celebro y que pocas veces dimensiono en mi cabeza como debiera. Quiero decir: ojalá pensase en vivir más de acuerdo con esos placeres, que son de lo más simples, y que sin embargo no ubico donde debiera, dado que vivo atento a mis temores, a posibles problemas, e incluso a problemas que magnifico de forma sorprendente. Y con todo, tengo momentos en que las gotas sobre el techo forman un sonido potente y melodioso, y ese hecho:: miles y miles de gotas caídas desde el cielo, me parece increíble, fantástico, fuerte, indescriptible, al menos en su dimensión profunda, y yo las escucho, feliz. 

martes, 1 de abril de 2025

La justicia

 

Por qué hay pensamientos tristes, reiterados, llenos de un dolor intolerable que me asaltan frente a la desgracia ajena? Una desgracia que es incluso peor, supongo, en mi cabeza que en aquellos que las sufren, y que pese a todo siguen su camino, fuertes, estoicos. Sin embargo, yo opto por darles todo el dolor que se merecen sobre la faz de esta tierra en donde las injusticias prosperan sin ton ni son. Y lo digo como si yo supiese acerca de lo que es justo realmente. Como si, en mi ser, pudiera haber una medida verdadera en el universo inabarcable. 

lunes, 31 de marzo de 2025

Aleluya

 

Estuve por varios barrios ayer. En realidad, debo explicarme mejor: primero fui a nadar a mi club cerca del río y disfruté bajo un sol todavía fuerte no obstante estamos en el comienzo del otoño. Pero el tiempo continúa caluroso, incluso pesado. El río, por su parte, estaba bajo y en ese barro una cigüeña se mantenía estática, parada, contemplando el horizonte. Era en sí una escultura, estilizada, perfecta, armoniosa y absolutamente moderna en su estética. Casi nada se movía. La brisa era mínima, pero tuve que seguir viaje pronto para verme con una clienta en un barrio alejado. Para eso tuve que internarme en la autopista y en su tránsito. Ojalá algún día sea capaz de abstraerme de las mareas de autos y en especial de la gente. Pero soy consciente que sería también abstraerme de mi capacidad para disfrutar del río y en especial de esa cigüeña maravillosa. 

Luego de terminar mi gestión con la clienta, compré fruta y verdura en una esquina donde la mujer que atendió tenía un modo cariñoso y a la vez un tanto atrevido para hablar. Después, me fui a reunir con un amigo en otro punto de la cuidad. Creo que al fin y al cabo me gustan los barrios por sobre el centro de la ciudad. La esquina arbolada, con casas antiguas, bares plácidos. Todo me gustó, pasé un buen tiempo. Aleluya.

domingo, 30 de marzo de 2025

Sábado

 

Día cálido de sol y un viento tenue. Me levanté y después de mirar como tantas veces por el balcón los edificios que me acompañan desde hace poco más de veinte años, desayuné con mi compañera y más tarde me fui al taller a pintar. Los resultados no fueron del todo buenos, pero al menos pude abstraerme un poco del trabajo habitual y pasar a un trabajo que todavía no tiene un rumbo preciso, mucho menos una  maestría mínimamente consolidada, pero que al menos me lleva a ciertos lugares felices -a veces- y me promete un espacio de libertad, e incluso de mayores goces. Cuando salí de ese taller, que por desgracia es oscuro, la fuerza del sol y el calor me impactaron de lleno. Las calles iluminadas me mostraron gente feliz de estar al sol, pero fue solo un instante, como me ocurre tantas veces en que tengo una chispa que ilumina mi tiempo. Después, almorcé con mi compañera e hijo y después dormí un poco la siesta. El incordio fue que me puse el despertador para poder viajar hasta afuera de la ciudad y llegar así al pileta de mi club antes del cierre, cosa que por suerte logré y por eso pude nadar con total deleite solo en esa pileta inmensa y fabuloso rodeado de árboles, pájaros y atento al sol perdiéndose en el horizonte. Después, en unas escalera que están frente a la pileta observé como se terminaba de ir la luz. Otro día llegaba su fin. Como tantas veces, no pude dejar de sentirme triste por el paso el tiempo. 

sábado, 29 de marzo de 2025

Los buitres

 

Era cierto: ¡el pensador tenía razón!

Los enemigos pueden ser los mejores 

maestros porque, para empezar, no son 

tales, dado que son, más bien, seres 

puestos para hacernos ver lo que nos cuesta

 asumir. ¡La codicia es la principal puerta 

que se cierra frente a ellos. Bah,  mejor 

digo lo que pienso... Sí, ¡los enemigos existen! 

¡Y son de lo peor!  ¡Pero en su podredumbre 

cómo edifican! Llegan a darnos lo que nunca sueñan. 

Son buitres en lo alto y cada tanto bajan 

a mostrarnos dónde está el animal muerto.

viernes, 28 de marzo de 2025

Ritmo universal

 

Vuelta a la rutina después de unos días cerca del mar. Por eso extraño todo lo referente a los sonidos del bosque y en especial al mar. El último día en la playa fue de una calidad lumínica fantástica muy propia del fin del verano. El mar estaba bravo y había un aire fresco, vigoroso. También los días fueron un tanto movidos en el terreno emocional; supongo que por mi cumpleaños y pronto el de mi compañera. El mundo gira y yo lucho con las consecuencias. Aunque está claro que más bien las debería aprovechar. ¿Cuándo entonces voy a ser capaz de disfrutar del constante cambio? Tal vez sea de las mejores cosas que se pueden aprender: abrazar el movimiento, e ir con él, calmo, atento a sus ritmos, a sus altas y bajas, y a sus vuelos y por supuesto a sus arrastradas. Sin duda, hay un ritmo en el universo. Apareció el espacio-tiempo y desde entonces esa misma potencia creadora emana un ritmo, energías que como tales despliegan cambios, y en ellos vamos nosotros; hasta que quedamos al margen. ¿Sucederá alguna vez lo mismo con el espacio-tiempo? Lo bueno en el plano del pensamiento es que todo puede pasar...


 

Bastante calor

  Ayer fue un día de sol y de bastante calor en el inicio del otoño y, como fue un día feriado, tuve la posibilidad de ir a pintar a lo de m...