Eso debería decir en letras gigantes
en cada esquina, y a modo de explicación:
el éxito demanda mucha energía, y esa energía
se la quitamos al medio ambiente, al prójimo.
La felicidad en cambio precisa ecosistema.
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
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