jueves, 8 de noviembre de 2012

La pregunta proustiana

¿Los animales van al cielo?, pregunta mi hija y los animales afloran para recordarme cosas. Hay panteras que saltan con la intención de tomar vuelo, y cascadas que bajan con peces brillantes. La pregunta eterna aumenta en la medida que nos aferramos a la idea y nos alejamos de las sensaciones que, en su labor más noble, tienen el encargo de llevarnos donde está la manada. Hay un punto más allá de la teoría, el contacto con el campamento que tiene el fuego encendido.

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