En la mitad de todo lo que alguna vez
fue un desierto lleno de objetos perdidos
se alza un monumento nada esplendoroso
que recuerda a las víctimas de un amor
prematuro
o que duró muy poco.
Cinco y doce de la mañana. Sentado en el living de mi casa, escucho un colectivo que hace sonar sus frenos, luego un auto con la música estr...
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