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miércoles, 12 de diciembre de 2012
La humildad como expansión
La predisposición a disfrutar de la belleza, expresada de manera especial en el contacto con la naturaleza, como fuente de elevación hacia estados de placer que representan cierta comunión entre el ser y lo demás, está presente en distintas culturas y, gracias a esa extensión, me lleva a pensar que es inherente al hombre. Hablo de la capacidad de entablar un diálogo con el otro. Indagar qué imprime belleza a nuestro transcurrir. Pasa cuando disfrutamos de paisajes que nos abren a estados que tienen que ver con la integración entre nuestro existir y lo demás. Por lo tanto, tiendo a pensar que en ese tipo de humildad hay un crecimiento. El ser en la medida que se integra al otro aumenta. Lo contrario a lo que uno suele pensar que ocurre cuando calibra el peso de la humildad como encogimiento.
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