Hay
gatos que se saben hermosos
y
por eso duermen en los altares
para
después, cuando amanezca,
sentarse
en la puertas donde
al sol son adorados.
Fin de la tarde entre las rocas. El mar caribe adelante, embravecido como no lo vi antes. A mi espalda, la caleta (todavía con sus aguas tra...
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