En una isla volcánica donde
los hombres andan desnudos
en busca de frutos que Dios
ha diseminado hace poco,
hay víboras que se esconden entre las rocas
para hablarles al oído
acerca de monumentales sombras.
Y los hombres, conscientes de los peligros que corren,
prueban esas sombras terroríficas
para después comer los frutos con más placer.
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