Las bailarinas están exhaustas
las viejas voces de la tribu
lo mismo; las insinuaciones
de que nuevos días
esperan detrás de las nubes
las repiten en las iglesias
pero las iglesias están vacías.
Hay un mato negro sobre el
muerto que todavía nadie
ha llorado; las cosas por las
que esperamos la divinidad
de la palabra son elocuentes
pero carecen de fuerza
a la hora de destronar
los impulsos por crecer
por ir más allá
de todo lo conocido.
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