En un punto la timidez del pez
adora el placer de ir y venir
por lugares que conoce
y también por profundidades
que no ha tocado ni percibido
en su amplio margen de acción.
Esa timidez que lo recluye
siempre la misma no expresión
que lo arrulla incluso
porque es un método de defensa
frente a la cantidad de peces
más grandes que rondan el escenario.
Archivo del blog
viernes, 31 de octubre de 2014
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Ningún peso en los pies
31 de agosto de 2026 Once y cuarto de la noche. Perdió uno a cero nuestro equipo una vez más. Mi hijo de veinte años me dijo: “No puedo cr...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
No hay comentarios:
Publicar un comentario