En un punto la timidez del pez
adora el placer de ir y venir
por lugares que conoce
y también por profundidades
que no ha tocado ni percibido
en su amplio margen de acción.
Esa timidez que lo recluye
siempre la misma no expresión
que lo arrulla incluso
porque es un método de defensa
frente a la cantidad de peces
más grandes que rondan el escenario.
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viernes, 31 de octubre de 2014
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