No encerrarse en un cuerpo de pensamiento, sino abrirse hacia lo que está indeterminado. El cuerpo material existe como tal. Y también el pensamiento. Es decir, vale la pena tomar nota que el mundo psíquico también es un mundo físico. Que los pensamientos generan procesos, circuitos mentales, y que esos circuitos tienden a reducir los fenómenos. Y sobre todo, que desarmar esas trampas es el camino para no ser esclavos de circuitos que en verdad están fabricados por otros. Por sistemas de dominación que intentan crear homogeneidad donde en realidad hay complejidad.
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