El acompañamiento
de las reflexiones
esos vándalos que te azotan
cada día, a veces cada semana,
con suerte un par de veces al mes
el cuerpo donde vos estás
en busca de la serenidad
que implica la perseverancia
en ciertas costumbres que se alientan
unas a otras para continuar
la senda de los deseos
que están y no están permitidos.
Es fácil ahorrar en muchas cosas
pero es difícil ahorrar en lo que
tanto precisamos, esas palabras
de aliento que se las da uno
y no dependen de nadie.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario