El acompañamiento
de las reflexiones
esos vándalos que te azotan
cada día, a veces cada semana,
con suerte un par de veces al mes
el cuerpo donde vos estás
en busca de la serenidad
que implica la perseverancia
en ciertas costumbres que se alientan
unas a otras para continuar
la senda de los deseos
que están y no están permitidos.
Es fácil ahorrar en muchas cosas
pero es difícil ahorrar en lo que
tanto precisamos, esas palabras
de aliento que se las da uno
y no dependen de nadie.
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