Desembocás en un
sendero que tiene
petiribiés a los
costados y termina
en la laguna
conocida donde los peces.
El lugar me evoca
los tiempos
cuando me perfumaba lo
suficiente
como para amar
a las sirenas.
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario