Desembocás en un
sendero que tiene
petiribiés a los
costados y termina
en la laguna
conocida donde los peces.
El lugar me evoca
los tiempos
cuando me perfumaba lo
suficiente
como para amar
a las sirenas.
Nos levantamos después de dormir bastante. Las margaritas, la multiplicidad de plantas y de árboles, me calman. Mientras desayunamos cerca ...
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