Las personas se acercan unas a otras,
y las fuentes de las plazas se encienden cuando pasás
y por un momento creo que me vas a
mirar
hasta que se inicie una fantasía capaz de
crecer y
perderse.
Me levanto a las ocho y cuarenta y seis. Dejé la persiana subida y espero, en esta época de otoño avanzado, que la luz me despierte. Y por ...
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