Exigir la constancia necesaria
para cambiar más allá de una purificación
que será fuerte y exigirá una oscura fortaleza
que conocés muy bien
en la medida que tus labios
saben de la rutina del cuerpo
que enseguida sufre, y después se cura,
y ya no se lamenta
porque su sensibilidad lo dota
de perfiles cada vez más complejos.
Alabado sea el tiempo que te otorga
la posibilidad de cambiar
cada día un poco más
hasta un nuevo espacio de potente cariño
en donde los delfines te alcen
para que en el mar juegues.
Será todo como en esas dulces noches
de invierno en tu querida bañera.
Los animales que entonces usabas
estarán de nuevo. Y podrás confiar
otra vez en esas mañanas pictóricas
que anuncian al placer.
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