Estábamos cada uno cerca, muy cerca,
de ese tipo de encuentros que anuncian
las promesas de muchos años de felicidad
que se suceden de una manera calma, suave, llenos de paz,
y vos entonces hablaste de esas cosas que tienen el poder
de generar desencuentros al punto que los puentes
se rompen y los ríos se desbordan, y los pinos,
altos y fuertes, se quiebran y caen sobre casas recién hechas
que hasta entonces eran el orgullo de sus dueños.
Archivo del blog
domingo, 8 de enero de 2017
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Caleta Tankah 2
Ida otra vez a la caleta Tankah. Arribo demorado a las dos y diez de la tarde. Pasamos el ingreso, siempre injusto; cobran una entrada al c...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario