¿Acaso no tenemos la misma sangre,
los mismos vicios y las mismas bajezas,
que le endilgamos a aquellos que menospreciamos
cuando seguros de nuestra dimensión espiritual
vemos con solemnidad una diferencia que nos convence
de practicar cierta escena fantaseada e incapaz de situarse
en un lugar tibio, quieto y amoroso?
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sábado, 13 de octubre de 2018
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