La prisión más grande empieza en uno;
no busquemos respuestas en lo que aparece escrito
en las tumbas, donde algunos, ahora idos,
quisieron fijar un motivo de poder y de unión.
Nuestro poder no pueden ser palabras
que les pertenecen a otros,
ni puede entregarse a quienes viven
sin saber que los sistemas exceden a los hombres
y que por sus intersticios brota el líquido
corrosivo y pegajoso llamado competencia.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
A la hora de vivir
Estuve en la casa de las afueras de la ciudad. Durante la noche, las gotas sobre el techo de chapa siempre me producen la felicidad que ce...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Creo que es mejor que les cuente un poco de Carola. Una premisa que no es sencilla porque mis percepciones cambiaron con los años de manera ...
-
Vuelvo de la playa abrumado. Y lo peor no es esa sensación tan grande, lo peor es cuando la realidad te persigue y te alimenta: hoy iba por ...
No hay comentarios:
Publicar un comentario