Me pregunto ahora, ya en la madrugada, por el pasado y no encuentro respuestas satisfactorias. Más temprano, en el almuerzo, con mi pareja e hijo estuvimos recordando quién mayormente los llevaba y traía del colegio -mi pareja, su madre-. Luego hablamos de quién cocinaba más -yo, el padre-. Pero algunas noches dejaba hecha la comida una empleada que teníamos. La recuerdo, bien dispuesta pero indescifrable. No sé qué hacía muy en detalle en esas épocas de mi tiempo. Trabajaba, pero nunca hasta tarde. Iba a veces al club a nadar; una clase de yoga a veces, pero no mucho más. En la mesa, no dije eso. Pedí la cuenta. Vino en canasto de mimbre pequeño y curioso.
Archivo del blog
viernes, 30 de enero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Un día cualquiera
Me desperté a media mañana y me fui a escribir en el cuarto de atrás. El objetivo era no escuchar el tráfico (mucho más atronador desde que ...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Entro a una catedral algo pesada, con retratos de hombres —obispos, cardenales— que consagraron su vida a ordenar a los hombres según cierto...
No hay comentarios:
Publicar un comentario