Me pregunto ahora, ya en la madrugada, por el pasado y no encuentro respuestas satisfactorias. Más temprano, en el almuerzo, con mi pareja e hijo estuvimos recordando quién mayormente los llevaba y traía del colegio -mi pareja, su madre-. Luego hablamos de quién cocinaba más -yo, el padre-. Pero algunas noches dejaba hecha la comida una empleada que teníamos. La recuerdo, bien dispuesta pero indescifrable. No sé qué hacía muy en detalle en esas épocas de mi tiempo. Trabajaba, pero nunca hasta tarde. Iba a veces al club a nadar; una clase de yoga a veces, pero no mucho más. En la mesa, no dije eso. Pedí la cuenta. Vino en canasto de mimbre pequeño y curioso.
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viernes, 30 de enero de 2026
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