Acá en México hay parlantes en los comercios, en las lejanías, en las fiestas electrónicas que se realizan a distancias más o menos cercanas. En el complejo donde vivo se usa en demasiadas ocasiones un soplador de hojas -supongo a batería-. Hoy, recién levantado, escucho un parlante con música electrónica a lo lejos; durante la noche sentí otro en otra parte de la casa. En el patio de abajo alguien prendió el soplador de hojas; insiste en usarlo a cada rato. Como fui en la ruta con la ventanilla baja hasta Valladolid -supongo- el oído me molesta; me molestó incluso durante la noche. El estado de alarma amenaza con volver. Mi cuerpo vigila. Necesito echarme en el suelo, fijar mi vista en el techo hasta encontrar ahí una mancha. Un punto.
Archivo del blog
sábado, 31 de enero de 2026
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Alegría
Ahora en mi hotel hay una fiesta y ayer también hubo una fiesta de unos canadienses. A su vez, en el hotel que está a unos, calculo, trescie...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Sigue el ritmo de los días y las estaciones, con la alegría de quienes viven el instante como los pájaros. Cada mañana, gracias a su sonri...
-
Una vez levantado de la siesta, y luego de quedarme mirando el techo un buen rato, decidí que lo mejor sería terminar algunos dibujos que te...
No hay comentarios:
Publicar un comentario