¿Y si existen batallas y hasta guerras enteras
que son necesarias para ser quienes somos?
Enfrentamientos en una forma no temida,
totalmente ágil y con las maneras
que a cada uno le conciernen.
¿Porque acaso las maneras no son la manifestación
de eso que llamamos alma?
A las batallas, dicen, hay que darlas con cautela,
sin enojo, liberados de eso que nos ata
con la medida de un rol sabio y lento.
Porque están en nuestro interior,
y porque por nuestro interior va una tortuga;
de pequeña es simpática, y cuando crece
es grande y adusta, y nos mira.
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sábado, 2 de marzo de 2019
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