De pronto hemos cambiado y sin embargo
las campanas todavía suenan mientras las sentencias nos alcanzan
y la sensación de ser más centrados intenta compensar
los bríos y múltiples deseos que de a poco se esfuman.
El celeste en el cuadro
es de una precisión atmosférica
y los pájaros, yéndose, se sostienen gracias a eso.
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