Caer en la desilusión de muchos días iguales
hasta tocar ese sentimiento de pérdida y falta de sentido
que aflora cuando cada sugerencia que nos envía el cuerpo
habla del vacío que imponen las columnas con inscripciones
que se acoplan como si fueran un río.
No, no debemos llegar a eso si es posible
insistir para que los colores sean bellos
y las rosas soñadas estén más cerca.
Hay un momento en que podemos mirar un árbol
y sentir su presencia completa, real,
absolutamente vibrante en su propio estado,
volumen y, por sobre todo
dedicación por estar junto a nosotros.
Bien, a eso nos referimos
con que los colores sean bellos
y las rosas soñadas estén más cerca.
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