Quisiera irme a esa dimensión de un silencio
capaz de hablar sobre cosas que solo tienden
a mejorar. Ningún perro ladra alrededor
de ese silencio que se vuelve incluso
más frío o cálido de acuerdo a mis deseos,
y a mis visiones, que son las de una península
que también cuando quiero es dorada
y cuando prefiero es verde,
porque me corresponde estar
en mi absoluta y delicada presencia.
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domingo, 7 de julio de 2019
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