Horas delicadas de una lluvia que sigue.
Agradezcamos eso como agradecemos
los inesperados golpes de la suerte.
O como festejamos un éxito en el centro
de nuestros más fuertes deseos.
Al final se trata de eso.
De tomar lo que está ante nosotros
y podemos tener en la medida
que estemos preparados para esa gracia.
No hay discursos ni visiones.
No hay nada en realidad
capaz de decirnos qué podemos
hacer para lograr tamaña hazaña.
Solo trabajar con buena fe
sobre uno mismo, y sobre uno mismo
construir lo que está en los otros
y en todos lados. Lo que puede ser
llamado energía, fuerza, Dios mismo.
Archivo del blog
martes, 14 de abril de 2020
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
Tipo de vida
El día prometía ser de sol pero está más bien nublado. Después del desayuno me resuelvo a pintar un poco. No avanzo mucho con la pintura, p...
-
El genio rockero me miró con sorpresa y después, víctima de cierta discordancia, tentado, me respondió: “Okay my lord”. Se volteó y preguntó...
-
Me levanto poco antes de las seis de la mañana con una fuerte contractura, producto de un asunto de trabajo que se complicó por la impericia...
-
Hoy, más temprano, me puse a escribir y luego a contrastar esa escritura con el chat inteligente. La verdad es que entablar un diálogo con...
No hay comentarios:
Publicar un comentario